Conducir en Fuengirola en los días de más calor

Fuengirola es uno de esos destinos que enamora desde el primer día. Mar, palmeras, chiringuitos y una Costa del Sol que, en verano, no pide permiso para brillar con toda su intensidad. Para los viajeros que llegan desde el norte de Europa, la experiencia de alquilar un coche y explorar los alrededores es casi un ritual. Ronda, los pueblos blancos de la sierra, Marbella, el Parque Natural de los Alcornocales… hay muchísimo por descubrir a menos de una hora de distancia.

Pero los días de más calor pueden quedar fuera de las previsiones de muchos turistas. No el calor templado del verano escandinavo o alemán. El calor seco, o incluso más húmedo cerca de la costa, y contundente del sur de España en julio y agosto, o que ahora se adelanta incluso a junio, donde el termómetro puede superar los 38 grados con total naturalidad, y el asfalto acumula temperatura hasta límites que cambian por completo la experiencia de conducir.

Estas son las cosas que realmente importan saber.

Prepara el coche, no solo el destino

Cuando recoges un coche de alquiler en Fuengirola, la revisión habitual es mirar arañazos y comprobar el depósito. En Inmocoches car hire nos gusta ser completamente transparentes con nuestros clientes y así se lo aconsejamos. Pero cuando llega el calor propio del verano, hay que ir un paso más allá.

La presión de los neumáticos también cambia con el calor. El asfalto en rutas como la A-397 hacia Ronda o la N-340 costera puede alcanzar temperaturas de superficie muy elevadas. Si el coche lleva neumáticos con la presión justa, el calor los infla hasta presiones peligrosas. Lo ideal es revisarla siempre en frío, antes de empezar a rodar. Por último, activa el aire acondicionado unos minutos antes de arrancar. No es un capricho, es cuestión de seguridad. Entrar en un coche que ha estado aparcado al sol y arrancar de inmediato con el interior a 55 grados afecta a la concentración desde el primer momento.

Lo que cambia al conducir con calor

Conducir con calor extremo cansa más de lo que uno espera. Aunque el aire acondicionado mantenga el habitáculo a una temperatura razonable, el cuerpo trabaja más para regularse. Los reflejos se ralentizan. La atención se dispersa antes. Por eso, en rutas de montaña como la subida a Ronda o los desvíos hacia Mijas pueblo, lo más sensato es hacer paradas cortas cada hora u hora y media.

Lleva siempre agua en el coche. No una botella pequeña, al menos dos litros por persona para cualquier ruta que supere los 60 o 70 kilómetros. En carreteras secundarias de la sierra hay tramos sin gasolineras ni bares durante muchos kilómetros, y una avería o un simple pinchazo bajo el sol puede convertirse en una situación incómoda si no tienes hidratación.

El deslumbramiento es otro factor que los turistas del norte subestiman. La luz del mediodía en la Costa del Sol es brutal. Unas gafas de sol polarizadas son imprescindibles, no opcionales. Y si puedes, evita conducir entre las 13:00 y las 16:00 horas, que es cuando el sol pega más bajo y de frente en determinados tramos, especialmente en la A-7 dirección Málaga o en la carretera de la costa hacia Estepona.

El problema real llega a la hora de aparcar al sol

Este es el punto que más sorprende a los turistas. Aparcar al sol en agosto en Fuengirola o en cualquier pueblo de los alrededores no es como aparcar al sol en Ámsterdam o Estocolmo. Después de dos horas, el volante puede estar literalmente demasiado caliente para sujetarlo sin protección. El plástico del salpicadero acumula calor que puede deformar ciertos materiales. Y volver al coche se convierte en una experiencia bastante desagradable.

La solución más práctica es buscar aparcamiento con sombra siempre que sea posible: garajes subterráneos en el centro de Fuengirola, zonas con árboles, parkings cubiertos en los centros comerciales de la zona. Si no hay más opción que aparcar al sol, un parasol para el parabrisas marca una diferencia enorme, y los hay a muy buen precio en cualquier gasolinera o bazar de la zona. Si llevas niños o mascotas, nunca los dejes en el interior del coche aparcado aunque sea por pocos minutos. La temperatura interior puede subir más de 20 grados en apenas diez minutos con el coche parado al sol. Es un riesgo real y muy serio.

Rutas recomendadas y cuándo hacerlas

La salida matinal es la mejor decisión que puedes tomar. Arrancar a las 8:00 o 9:00 de la mañana hacia Ronda, por ejemplo, te permite disfrutar del trayecto por la sierra con temperaturas todavía manejables, llegar al destino antes del calor más fuerte, y volver por la tarde cuando el ambiente ya empieza a ceder.

Las rutas por los pueblos blancos (Mijas, Ojén, Casares) también son espectaculares a primera hora, con la luz más suave y las calles prácticamente vacías. Reservar el mediodía para comer tranquilamente a la sombra y retomar la conducción a partir de las 17:00 o 18:00 es el ritmo que los locales han perfeccionado durante generaciones, y funciona. Además, Fuengirola como base tiene una ventaja enorme, pues todo está muy cerca. No necesitas hacer etapas largas ni agotadoras. El placer está en ir despacio, parar donde apetezca, y llevar el coche como una herramienta para descubrir, no una obligación de llegar.

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